Que levante la mano a quien se le vayan los ojos detrás de un vestido de lentejuelas. Sí, no estás sola en tu debilidad. Al fin y al cabo son el equivalente en moda de un pastel de chocolate: goloso, tentador y reservado para ocasiones especiales. Pero hemos de confesar que alguna que otra vez desayunamos tarta de chocolate, y ¿sabes qué?, no pasa nada. Lo mismo sucede con los vestidos brillantes, si te apetece ponerte uno, adelante. Ya sea para la fiesta del año o para una cena tranquila en casa de tus amigos. Apostamos a que te convencemos con esta foto de Cindy Kimberly en la entrega de premios de los 40.