Por mucho que nos guste el maquillaje natural, hay algo enormemente satisfactorio en pintarse para que se note. Un golpe de color y 'voilá': es rápido, tiene actitud y anima hasta al rostro más apagado. Hasta ahora nuestro comodín ha sido el labial, pero la sombra de ojos está tomando posiciones. Nos gusta especialmente en tonos ácidos o pastel, como Sabrina Carpenter que decidió pintarse los ojos de rosa para la fiesta dedicada al nuevo Hollywood de Teen Vogue.