Claro, claro, fue sin querer. Te liaste con el eyeliner, sonó el teléfono justo antes de salir y por tu calle no pasaba ni un taxi. El caso es que llegaste tarde a la boda, te perdiste la (emotiva) ceremonia y tienes que ir directamente al aperitivo. Lo primero que se te pasa por la cabeza es hacer todo lo posible para pasar desapercibida, pero ¿por qué no intentas lo contrario? Elige el vestido más 'top 'y mantén una actitud segura, como si hubieras estado allí secándote las lágrimas desde que se sentaron los primeros invitados. Sólo tienes que inspirarte en el 'lookazo' de la modelo y bloguera Tanja Gacic...