Invitación en mano, acompañante del brazo y vestido con apliques brillando. Si aún no has dado con tu vestido de invitada, es hora de que vayas visualizando ese gran día y ¡tu look! Vamos a hacer un ejercicio para ayudarte a dar con él: Cierra los ojos y visualiza ese momento en el que entras en la boda y encuentras a tu pandilla de amigas. Ahora te toca contestar, concentrate mucho: ¿qué llevas puesto cuando te ven venir?