Ayer nos colamos en la London Fashion Week, en el desfile de una de las diseñadoras más queridas del panorama 'british'. Sobre las 6pm llegamos a un antiguo edificio en una estación de bomberos, que miraban con curiosidad desde sus balcones a la multitud de paparazzis y 'socialité fashion' que iba llegando. Entramos, todo el mundo está ya sentado, la pasarela está cubierta de goma volcánica y de brillos que parecen purpurina, sale la primera modelo con un top cortado en piezas y entonces nos damos cuenta de que estamos en la Pangaea de Mary Katrantzou.