La clásica camiseta de cuello redondo vuelve a llevarse. No es que hubiera sido desterrada de nuestro armario pero entre todos esos tops con estampados intensos y eslóganes chillones, una camiseta de algodón puro, en blanco, gris o negro (con rayas bretonas, como mucho) es toda una declaración de estilo. Elige un modelo un poco entallado (no pegado) con el cuello redondo (para lucir clavículas pero nada de escote) y con una largura que llegue a la cadera (nos olvidamos del estilo 'crop'). En un mundo de 'bum selfies', escotes laterales y faldas con abertura hasta la ingle, apostar por una simple camiseta blanca es un pequeño acto de rebeldía. Combínala con tus vaqueros  favoritos, sandalias boho y un par de aros dorados. Puede que de repente, te veas guapísima.

Foto: la actriz Jane Birkin en el año 1974, elevando el estatus de la camiseta blanca.